En Castilla y León, cerca de 3.700 personas viven con parálisis cerebral. Para mejorar su autonomía y calidad de vida, el movimiento asociativo ASPACE incorpora nuevas tecnologías a la rehabilitación y al día a día de sus usuarios.
Con ROBOWALK, Lucía puede abandonar durante unos momentos la silla de ruedas y caminar de pie. Una ayuda para ganar autonomía y avanzar hacia una vida más independiente. “Estoy estudiando un ciclo superior de Integración Social, también juego a un deporte que se llama boccia, que es un deporte paralímpico”, explica Lucía Puerta, usuaria.
Nacho tiene 65 años y disfruta del patio. Para comunicarse utiliza sus movimientos y, sobre todo, un comunicador inteligente que le permite relacionarse con quienes le rodean.
Marta, coordinadora de la residencia ASPACE, utiliza el denominado control de entorno, sistemas tecnológicos con los que las personas con parálisis cerebral pueden manejar de forma autónoma diferentes elementos de su espacio.
Pero la tecnología es solo una parte de la atención. La rehabilitación y el trabajo diario de los profesionales siguen siendo fundamentales para tratar los síntomas de la parálisis cerebral. “Necesitan sesiones de logopedia, necesitan trabajo todos los días para la hora de comer...”, explica Víctor Oliva, fisioterapeuta de ASPACE.
Una inversión en tecnología que, en centros como este, se traduce directamente en una mayor autonomía para sus usuarios.