La industria automovilística española conmemora los 75 años de la autorización de FASA Renault, un hito histórico que tuvo su origen en la publicación del Boletín Oficial del Estado el 19 de octubre de 1951. Aquella resolución administrativa permitió conceder el permiso para instalar en Valladolid la primera fábrica privada de producción de vehículos en serie de España, impulsada por la visión del ingeniero militar Manuel Jiménez-Alfaro.
El camino hacia la consecución de este permiso estuvo marcado por continuos obstáculos institucionales y financieros. Durante más de dos décadas, el promotor del proyecto enfrentó la postura del Instituto Nacional de Industria (INI), que priorizaba el desarrollo de SEAT y abogaba por ubicar las instalaciones en Madrid. Sin embargo, la determinación de Jiménez-Alfaro permitió fijar la sede en la capital vallisoletana, donde residía su madre y existía mano de obra cualificada procedente de los talleres ferroviarios de RENFE.
Tras la aprobación en el BOE y la posterior firma de la constitución de la sociedad en diciembre de 1951, la compañía inició el ensamblaje del célebre Renault 4CV, popularmente conocido como 'cuatro cuatro'. Este modelo se convirtió en el primer utilitario fabricado en serie en el país, adelantándose en el mercado al lanzamiento del Seat 600 y marcando el inicio de la motorización masiva en la sociedad española.
Setenta y cinco años después de aquel primer permiso oficial, la implantación de la firma del rombo en Valladolid y Palencia acumula una producción que roza los 20 millones de automóviles. La iniciativa personal que arrancó con el reto de ensamblar 25 vehículos diarios se ha consolidado como uno de los motores económicos y de empleo más importantes de Castilla y León.