La radiografía demográfica de Castilla y León refleja una paulatina transformación motivada por el incremento constante de la población procedente de otros países. Según los datos recopilados por el Observatorio de Inmigración, la comunidad cuenta actualmente con casi 253.000 residentes extranjeros de forma regular. Aunque la población originaria de la Unión Europea sigue representando el colectivo mayoritario con más de 142.000 personas, su presencia ha experimentado un progresivo descenso durante el último año en beneficio de la llegada de ciudadanos de terceros países.
Impacto de las necesidades del mercado de trabajo
Este cambio de tendencia se traduce en un incremento superior al 24% entre las personas procedentes de fuera del espacio comunitario, destacando especialmente el flujo migratorio originario de Marruecos, Colombia y Venezuela. Las dinámicas de llegada se han intensificado sustancialmente en los últimos años, pasándose de menos de 2.000 inscripciones en el primer semestre de hace nueve años a más de 21.000 en el mismo periodo del presente ejercicio. Desde las entidades sociales como Accem en Castilla y León, su responsable, Daniel Duque, ha argumentado que el factor económico y las vacantes en diversos sectores laborales actúan como el principal motor de atracción para estas personas, que buscan mejorar sus condiciones de vida en sectores donde la comunidad precisa mano de obra.
Distribución territorial por provincias
Las proyecciones demográficas señalan que Castilla y León mantendrá su condición de territorio receptivo durante los próximos meses. Por distribución geográfica, el incremento de nuevos pobladores se ha registrado en las nueve provincias de la comunidad, si bien el crecimiento ha sido especialmente acusado en las provincias de Palencia, Zamora y Valladolid.