Castilla y León se ha consolidado como una de las principales potencias energéticas de España al generar el 20 por ciento de toda la energía renovable del país, alcanzando una cuota en la que casi el 97 por ciento de su producción eléctrica procede de fuentes limpias. La combinación de vientos constantes y un elevado número de horas de sol posicionan a la comunidad a la cabeza del sector, sumando más de 2.500 nuevos megavatios solares en el último año y manteniendo el liderazgo eólico con más de 7.600 megavatios operativos.
Eficiencia eólica y rendimiento fotovoltaico
El sector atribuye este posicionamiento a la óptima respuesta de las infraestructuras en el territorio autonómico. Según ha explicado el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), Miguel Ángel Martínez, las temperaturas moderadas de la región combinadas con un promedio superior a las 2.900 horas de sol anuales garantizan un rendimiento superior de los paneles solares. A este factor se suma la reconversión de los parques eólicos, donde el secretario general de la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León (Apecyl), Eugenio García Tejerina, ha destacado que la sustitución de antiguas instalaciones por un número muy reducido de aerogeneradores modernos permite multiplicar la producción energética global.
Precios negativos y saturación de la red
Pese a estas cifras récord, la industria renovable autonómica afronta severos obstáculos de viabilidad económica y técnica. El representante de Anpier ha alertado de que la proliferación de días con precios de mercado en negativo —donde los productores deben pagar por verter energía a la red— amenaza la viabilidad financiera de futuras inversiones y nuevos desarrollos solares.
Paralelamente, las infraestructuras de evacuación eléctrica actuales se encuentran al límite de su capacidad. Desde Apecyl han advertido de que la falta de acceso y conexión en las líneas de transporte está bloqueando la implantación de grandes compañías electrointensivas e industriales que buscan radicarse en la comunidad, lo que frena el potencial impacto económico de este despliegue energético.