Independizarse se ha convertido en un objetivo cada vez más difícil para los jóvenes de Castilla y León. La comunidad registra la cuarta tasa de emancipación más baja de España. Durante el último año, apenas el 11,4% de la población joven vivía fuera del hogar familiar. El elevado precio de la vivienda, tanto de alquiler como de compra, es el principal obstáculo.
Los jóvenes de entre 16 y 29 años encuentran cada vez más dificultades para afrontar el coste de una vivienda. “Una persona joven podría asumir un alquiler de 327 euros mensuales para no superar el 30% de sus ingresos, pero el alquiler medio real se sitúa en 744 euros. Vivir sola le exigiría destinar el 68,3% de su salario neto únicamente al alquiler”, explica Ainoa Acebes, presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León.
Y comprar tampoco resulta una alternativa sencilla. El ahorro necesario para afrontar la entrada de una vivienda supone un esfuerzo económico difícilmente asumible. “Para pagar la entrada de una vivienda una persona joven debería dedicar cinco años de su salario íntegro, es decir, no gastar ni un solo euro durante cinco años”, señala Sara Villodre, presidenta del Consejo de la Juventud de España.
Ni siquiera contar con estudios superiores o un empleo estable garantiza poder abandonar el hogar familiar. Desde el Consejo de la Juventud advierten de que trabajar ya no es suficiente para escapar de la precariedad. “Lo que hace es que sigamos siendo pobres y que una gran parte siga trabajando, pero eso no le haga dejar de ser pobre”, lamenta Villodre.
Ante esta situación, el Consejo Económico y Social de Castilla y León reclama una estrategia integral de emancipación. Una respuesta coordinada “que afecta a todas las consejerías que conforman el Gobierno, que afecta a todas las administraciones públicas, también a la iniciativa público-privada”, explica su presidente, Enrique Cabero. Desde el Consejo de la Juventud de España también piden acuerdos más allá de las diferencias políticas. “Propuestas en vivienda que no creemos que tengan que estar adscritas necesariamente a un partido político, sino a lo que realmente necesitamos las personas jóvenes, que son políticas que pongan en el centro esta problemática”, insiste Villodre.
Una situación que se agrava con otro dato: tres de cada diez jóvenes de Castilla y León se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social.