La última edición del festival Sonorama Ribera ha dejado una huella económica histórica en Aranda de Duero, alcanzando un impacto superior a los 26 millones de euros. Según un informe detallado elaborado por la Universidad de Burgos, la cita musical transforma por completo la actividad comercial de la localidad gracias a la afluencia masiva de público.
Desglose del gasto y motor de empleo
El estudio revela que cada asistente gastó una media de 105 euros en bares y restaurantes fuera del recinto, 100 euros en alojamiento, 59 euros en compras en comercios locales y 33 euros en transporte. Además, la organización genera entre 1.500 y 2.000 empleos directos, priorizando la contratación de trabajadores de la comarca para compensar el impacto que el evento supone para los vecinos.
Atractivo turístico nacional
Durante las jornadas del festival, Aranda de Duero llega a duplicar su población habitual. Con un 93% de asistentes procedentes de fuera de la zona, el evento se consolida como uno de los motores turísticos y promocionales más potentes de Castilla y León.