Las altas temperaturas registradas durante el verano han provocado un adelanto generalizado en la recolección de la uva en las denominaciones de origen de Castilla y León. En la Denominación de Origen Rueda, la recogida de las primeras variedades de uva blanca se ha anticipado entre 15 y 20 días respecto al calendario habitual, lo que ha obligado a las bodegas a extremar los controles técnicos en el campo.
Controles de laboratorio para fijar la cosecha
Para determinar la fecha exacta de recolección, los técnicos combinan la cata en campo con análisis fisicoquímicos en laboratorio a partir de muestras extraídas de las distintas parcelas. Desde Bodegas Pita, su gerente, Emilio Pita, ha explicado que el objetivo de estos ensayos es medir parámetros clave como el pH, la acidez y la concentración de azúcar, variables que determinan la posterior graduación alcohólica y la calidad del producto final.
El impacto del clima en la maduración
El ritmo de la campaña de este año ha venido condicionado directamente por las sucesivas olas de calor, un factor meteorológico que acelera el proceso evolutivo del fruto. Según ha detallado la dirección de la bodega, la maduración no es homogénea en todas las fincas, lo que exige fijar umbrales específicos que pueden variar entre los 12 y los 14 grados según la Parcela estudiada.
Ante la rapidez con la que evoluciona la fruta, los muestreos se inician semanas antes y se repiten periódicamente para planificar la entrada escalonada en bodega. Unos niveles de pH de 3,15 junto a una acidez total elevada determinan finalmente el visto bueno del laboratorio para autorizar el inicio inmediato de las labores de recolección.