La época estival se ha consolidado como la temporada alta para los delincuentes en el sector comercial. Se estima que los comercios españoles sufrirán pérdidas de 760 millones de euros este verano debido a los hurtos, una cifra que representa casi el 30% del total anual. El perfil del robo revela que el 40% de estos delitos son perpetrados por bandas organizadas, mientras que el resto corresponde a delincuentes no profesionales.
Impunidad judicial y reformas legales
A pesar de que en España se registran unas 700.000 denuncias anuales por este motivo, el sistema judicial presenta un evidente cuello de botella: solo 7.000 de estos casos (el 1%) llegan a juicio.
Esta situación alimentaba la multirreincidencia, ya que hasta hace poco eran catalogados como delitos leves sin mayores consecuencias penales. Sin embargo, las modificaciones legales introducidas este año buscan endurecer la persecución de estos delincuentes. Asimismo, los expertos desmontan el mito del "hurto famélico" o para comer, aclarando que la práctica totalidad de la mercancía sustraída se destina a la reventa en mercados negros, poniendo en riesgo la viabilidad de muchos negocios.
El impacto en Castilla y León
El problema afecta de manera acusada a Castilla y León, donde las pérdidas anuales rozan los 100 millones de euros. En cuanto a las preferencias de los ladrones en la comunidad, destacan los vinos, licores, bebidas espirituosas y embutidos, junto a productos de cosmética. No obstante, durante los meses de verano, el producto más hurtado y deseado son las cremas solares.