Los toreros Diego Urdiales y Javier Castaño cortaron una oreja cada uno en la quinta corrida de la feria de San Antolín celebrada ayer en Palencia.
Se lidiaron seis toros de Antonio Bañuelos, magníficamente presentados. Excepto el difícil cuarto, el resto ha dado muy buen juego. Tercero, quinto y sexto han sido aplaudidos en el arrastre.
Diego Urdiales, oreja y silencio.
Javier Castaño, oreja y silencio.
Carlos Doyague, silencio tras una viso y silencio.
El subalterno de la cuadrilla de Javier Castaño David Adalid tuvo una espléndida actuación tanto con el capote como con las banderillas.
El primer toro de la tarde, un animal que no humillaba y tenía poco recorrido se encontró con un diego Urdiales, que sustituía a César Jiménez, muy dispuesto, tesonero y valiente, que le realizó una faena muy compuesta en la que algunos muletazos por el lado derecho poseyeron enjundia y calidad. Se vio obligado a aliñar a su segundo enemigo, un toro áspero, difícil y con la cara alta que no permitía florituras.
Javier Castaño, que toreó en sustitución de Iván Fandiño, realizó a su primer enemigo una faena muy compuesta que pudo ser mejor si no hubiese ahogado en demasía a su oponente al que mandó al desolladero de una espléndida estocada. Tuvo parecidas características la faena a su segundo pero en este no estuvo afortunado con el estoque.
No terminó de coger el aire Carlos Doyague al primero de su lote, en una faena en la que se notó la escasez de corridas toreadas por este diestro, que posee buenas maneras y un artístico concepto del toreo. En el último de la tarde consiguió centrarse más y dio algún muletazo de excelente trazo. Al terminar la corrida, el diestro pasó a la enfermería para ser examinado por los doctores, tras sufrir un leve puntazo en su primer enemigo.
La plaza registró media entrada en una agradable tarde.