Roberto Durán: "Los vinos de Toro pueden destacar en Asia por su contraste"

Castilla y León Televisión

A sus 45 años, Roberto Durán Herrera acaba de inscribir su nombre con letras grandes en la historia del vino español: es el primer Master Sommelier español, elegido Mejor Sumiller de España en 2015 y actualmente head sommelier de dos de los restaurantes que el chef Joël Robuchon dirige en Singapur: Joël Robuchon (tres estrellas Michelin) y L’Atelier (dos estrellas).

Esta semana ha recorrido la D.O. Toro, ha visitado varias bodegas y ha catado distintas elaboraciones para conocer de primera mano la evolución de la zona. Su visita no se ha limitado a una cata técnica: ha ofrecido también su mirada sobre el momento que vive el vino español y sobre las opciones reales de crecer en mercados internacionales.
“En Toro —y en general en España— veo una tendencia hacia vinos con menor extracción, más fluidos y accesibles. Creo que esa es la dirección correcta”.

Toro ya no puede ser solo un vino de nacional

Durante su visita, Durán ha observado una tendencia clara en varias bodegas de la zona: producir vinos “menos extractivos, más fluidos, accesibles… vinos que respondan a una nueva sensibilidad sin perder su identidad”. Para él, los vinos de la D.O. Toro están tomando la posición correcta.

Ese cambio estilístico está directamente relacionado con la ambición exterior de la D.O. Toro, que en los últimos meses ha intensificado su interés por el sudeste asiático. Durán cree que la estrategia tiene sentido: “Los vinos de Toro tienen una estructura distinta y una tipicidad que puede resultar más atractiva que la de zonas clásicas en esos mercados, como Napa Valley o Barossa. Ese contraste puede ser precisamente una ventaja”.

Habla también del perfil del consumidor asiático entre 27 y 40 años: jóvenes que han estudiado en Europa, que viajan, que buscan autenticidad. “Buscan calidad y buscan tipicidad. Y Toro podría ofrecer eso si se transmite bien”.

Una cuestión de mentalidad

Para Durán, la clave no está solo en elaborar buenos vinos, sino en asumir una posición más ambiciosa en el mundo: “Nuestra baza sigue siendo la relación calidad/precio, pero si queremos ser referentes tenemos que apostar por vinos de altísima calidad, aunque eso signifique subir el precio.”

Y lo explica con claridad: “Muchas veces los mercados o los clientes no nos toman en serio porque no confiamos de verdad en lo que estamos haciendo y para eso hay que hacer un buen posicionamiento de mercado. Cuando el cliente entienda que realmente son vinos de calidad, va a estar dispuesto a pagar un poco más por el precio del vino”.
Pero su reflexión va más allá del precio: “En España todavía esperamos a que nos vengan a comprar. Eso tiene que cambiar. El mayor consumo se queda aquí y no pensamos en cómo crecer y ser más globales”.