No todos los cuentos tienen finales felices, María. A veces el monstruo es demasiado fuerte. Y eso que tú eras una princesa guerrera y futbolera, del Atleti, pero de todos los equipos que te dieron su cariño. Nos acostumbraste a tu entereza y pensamos que siempre ibas a estar ahí con tu sonrisa. Nos dejas con 13 años. ¡Qué terrible! Desde los 7 afrontando un sarcoma de Ewing, ese cáncer agresivo y voraz al que todos soñamos que pudieras un día dejar atrás.
Una fundación, que solo podía llamarse la Sonrisa de María para concienciar sobre ello. Una sonrisa que valía todo un premio de Castilla y León
Te fuiste al ataque sin dudar, como hacen los valientes. Te hemos visto disfrutar a pesar de todo. Te hemos visto siempre en pie. Hoy con el corazón roto, nos retumban tus palabras
Seguro que ahora marcas goles allá arriba. A veces no hay más. No todos los cuentos tienen finales felices, María.