La inmigración frena el declive demográfico en Castilla y León

La comunidad compensa la pérdida de población nacional con nuevos residentes ante una estructura envejecida

Estefanía Ureña

Castilla y León cierra el primer trimestre con un ligero aumento poblacional, aunque los datos revelan un desafío estructural profundo. La región presenta una pirámide regresiva, donde la población mayor supera significativamente a la joven. Este fenómeno, que no cambiará a corto plazo de forma natural, sitúa el envejecimiento por encima del 30% en varias provincias.

El papel clave de la inmigración

La llegada de población inmigrante está siendo el factor determinante para mantener el censo, compensando la pérdida de población nacional. Esta tendencia abre una ventana de oportunidades en sectores con alta demanda de mano de obra, permitiendo que Castilla y León se posicione como una comunidad atractiva para transformar su estructura social.