El ictus continúa situándose como la segunda causa de mortalidad en España y la primera entre las mujeres, con una cifra que alcanza los 90.000 casos anuales. Con motivo del Día Mundial del Ictus, los especialistas recuerdan que recuperar la movilidad o volver a caminar no marca el final del proceso.
Una enfermedad que no entiende de edades
Aunque tradicionalmente se asocia a edades avanzadas, los profesionales sanitarios alertan de un incremento en la incidencia entre personas jóvenes. Mónica Calvo sufrió un ictus a los 33 años que cambió su vida por completo: "Tuve que dejarlo todo así, de repente", explica.
Tras la crisis inicial, comenzó un proceso continuo de ingresos hospitalarios y rehabilitación, centrado en recuperar funciones básicas como el habla o la movilidad mediante fisioterapia constante.
La clave: intervención precoz y detección de síntomas
La rapidez en la atención y la constancia en el tratamiento neurorehabilitador resultan determinantes para minimizar secuelas a largo plazo. Desde las entidades de apoyo enfatizan que la rehabilitación debe ser lo más precoz posible e intensiva.
Por su parte, los especialistas recuerdan los síntomas clave de un ictus para solicitar atención médica de urgencia:
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Alteración de la conciencia.
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Dificultad o alteración en el habla.
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Pérdida repentina de visión.
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Debilidad en un hemicuerpo.
La constancia en los ejercicios de recuperación y la rápida respuesta ante las primeras señales de alarma constituyen los pilares fundamentales para afrontar esta afección.