SUCESOS

Montserrat González y Triana Martínez, ante el juez por posesión de marihuana

Primer juicio antes de la vista oral por el asesinato de Isabel Carrasco, prevista para el 18 de enero

Ical

Montserrat González, la autora confesa del asesinato de Isabel Carrasco, ha reconocido ante el juez este miércoles ser la propietaria de los 620 gramos de marihuana localizados en la vivienda de su hija, Triana, durante uno de los registros que se llevó a cabo tras la detención de ambas acusadas por la muerte de la que fuera presidenta de la Diputación de León. Sin embargo, tanto Montserrat como Triana han insistido en que esa droga no estaba destinada a su comercialización, sino que era para usos terapéuticos de Montserrat, que la utilizaba para conciliar el sueño y paliar los dolores de espalda que padecía desde hacía años.

Montserrat ha dicho no recordar el significado de las anotaciones que se localizaron en las bolsas que contenían la marihuana y ha puesto de relieve los dolores de espalda que sufría "desde hace muchos años" por los que recibía atención de un médico de Gijón. Según su declaración, fue una amiga suya la que le informó de los efectos positivos de la marihuana para reducir el dolor y fue ella la que le regaló marihuana la primera vez que la fumó, aunque luego también la utilizaba en infusiones. Era esa amiga la que se lo facilitaba en un principio hasta que decidió plantarla.

Por su parte, su hija Triana ha declarado ante el juez que la droga se localizó en la habitación que su madre tenía en su vivienda, donde pasaba largas temporadas desde hacía años, y que era consciente de que la marihuana estaba allí. Triana ha dicho no haber utilizado nunca el cannabis y también ha reconocido que era de su progenitora la droga que aparecía en las imágenes de la casa de su abuela, en Carrizo de la Ribera, pero siempre destinada a su consumo con fines terapéuticos.

Según la Fiscalía, existen pruebas "plenas" para mantener la acusación de comercialización de la marihuana, mientras que la defensa ha rechazado que las contradicciones en las declaraciones sean motivo para considerar que la marihuana fuera para su venta y no para su consumo. El juicio ha quedado visto para sentencia