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Hablamos con Gemma del Caño, Farma Gemma, de un producto que todos comemos, que no nos resistimos a comer cuando lo compramos... el pan. Tiene más de 2.000 años y viene de los romanos. Ellos tenían diferentes tipos: el pan candidus (pan candeal), el mundus (era oscuro) y el rusticus (rústico). Pero, ¡cuidado!, no todo lo marrón es más sano, o es pan integral. El pan es integral cuando posee todo el grano - al blanco se le quitan dos de las tres partes de este grano - y, por lo tanto, debe tener: endospermo, salvado y germen. Y nos recuerda que no tiene menos calorías, pero tiene más nutrientes y es más saciable.
Pero, ¿cómo podemos elegir el mejor pan en el supermercado? Fácil, hay que comprobar que es 100% integral a través del etiquetado. En cambio, esto no sucede en el caso de las pastas o las galletas, ahí no hay una regulación. Se podría considerar integral si contiene harina refinada y salvado; no habrá duda si en la etiqueta se indica que contiene harina integral.
Conclusión: el pan integral no vale para adelgazar, solo nos sacia más y, por tanto, consumimos menos.