La cifra resulta paradójica en el contexto económico actual. A pesar de que el paro aumentó en febrero en 742 personas, situándose en un total de 104.718 desempleados en la comunidad, existen cerca de 8.000 puestos de empleo que no se cubren en Castilla y León. El motivo principal es la falta de personal cualificado, una realidad que preocupa cada vez más al tejido empresarial.
Según un estudio del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León, las vacantes se han duplicado en el último lustro, pasando de 4.000 a casi 8.000. Para Enrique Cabero, presidente del CES, esta situación supone una "limitación relevante" para casi la mitad de las empresas de la comunidad.