El arduo trabajo de los brigadistas contra el fuego

Los equipos de extinción y los voluntarios mantienen la vigilancia para evitar reproducciones en el octavo día del incendio

Elena Rodríguez

Amanece en Piedralaves una semana después de declararse el incendio. En este municipio del Valle del Tiétar, los voluntarios cargan fuerzas antes de afrontar una nueva jornada de apoyo a los medios de extinción.

Con sus propias azadas, mangueras y lanzas se organizan para vigilar posibles reproducciones, favorecidas por el viento y las altas temperaturas.

Al llegar al monte, el paisaje sigue marcado por la ceniza, los rescoldos humeantes y las propiedades dañadas por las llamas. Aun así, también aparecen algunos signos de esperanza.

La calma dura poco. La alarma vuelve a sonar en el flanco este y hasta la zona se desplazan nuevos efectivos, también medios aéreos.

Mientras tanto, los equipos de tierra trabajan para evitar que el perímetro vuelva a avanzar.

El dispositivo de la Junta, junto a la Unidad Militar de Emergencias y los medios desplazados desde distintos puntos del país, está consiguiendo que la situación se estabilice poco a poco en la provincia de Ávila.

Es el octavo día de lucha contra un incendio que ha dejado una profunda huella y cuyo trabajo de extinción continúa sin descanso.