La jubilación flexible se abre por primera vez a los autónomos e introduce incentivos para los asalariados

La reforma permite a los pensionistas por cuenta propia compatibilizar el 25% de la pensión con el emprendimiento, mientras que los trabajadores por cuenta ajena obtendrán incrementos en su prestación según la jornada realizada

Ana Duarte

El mercado laboral español amplía sus opciones de compatibilidad entre pensión y trabajo con la entrada en vigor de los cambios normativos en la jubilación flexible. Aunque la retirada definitiva sigue siendo el destino preferido por la gran mayoría de los trabajadores, la nueva regulación busca facilitar el retorno de aquellos perfiles sénior que desean mantener una actividad profesional remunerada sin desvincularse por completo del sistema público de pensiones.

Apertura inédita a los trabajadores por cuenta propia

La principal novedad de este marco legal estriba en la inclusión de los autónomos, una categoría que hasta el momento permanecía excluida de esta fórmula. Los pensionistas que deseen emprender un proyecto personal podrán cobrar un 25% de su pensión de jubilación en combinación con los rendimientos directos de su negocio. Como condición indispensable, la normativa exige que el interesado no haya estado dado de alta en el régimen de autónomos durante los tres años inmediatamente anteriores a la fecha de su jubilación inicial.

Nuevos tramos de jornada e incentivos económicos

En lo respectivo a los trabajadores por cuenta ajena, la reforma ajusta la intensidad de la jornada laboral autorizada, la cual deberá situarse obligatoriamente entre un 33% y un 80% de un empleo a tiempo completo equivalente. Además, el texto legal incorpora bonificaciones explícitas para premiar la prolongación de la vida laboral: la cuantía de la pensión compatible se incrementará en un 15% para quienes trabajen hasta un 55% de la jornada, y alcanzará una mejora del 25% si se sobrepasa dicho porcentaje de dedicación.

Pese a las facilidades normativas y a la seguridad de que un eventual cese de la actividad no penaliza el derecho a volver a la pensión originaria, la jubilación flexible continúa siendo una herramienta muy minoritaria en el cómputo global de España, donde actualmente solo está acogida por unos 3.000 ciudadanos.