Alberto Tapia / rtvcyl.es
Una fuerte tormenta de lluvia, granizo y viento provocó en la noche del jueves el caos en la capital cacereña. La tempestad, que comenzó sobre las 20:40 horas, colapsó la ciudad cuando en veinte minutos descargó 25 litros por metro cuadrado.
Además, la acumulación de granizo formó grandes bloques de hielo que impidieron que el agua fluyera por las alcantarillas, por lo que el caudal llegó a alcanzar los dos metros de altura en ciertas zonas de la ciudad y dejó cuantiosos daños materiales en viviendas, garajes y coches. Algunos testigos presenciaron cómo los vehículos comenzaban a flotar e impactaban contra todo lo que encontraban a su paso.
También el mobiliario urbano sufrió desperfectos y varios árboles cayeron a las calles sobre vehículos aparcados, cortando así la circulación y sumiendo a la capital en un caos circulatorio de grandes dimensiones.
Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos, y algunos han calificado este hecho de "milagro", ya que un polideportivo de la ciudad ha amanecido este viernes con el suelo levantado y con uno de los muros derribado.
Los barrios más afectados de la ciudad son los situados en las zonas bajas como Aguas Vivas, San Blas, o el Puente de San Francisco, así como el centro de la ciudad que ha amanecido cubierta de hojas y con acumulación de granizo en las aceras, donde en algunos barrios llega a más de un metro de altura. Pasada la tormenta, el escenario recuerda a una ciudad ártica, en el corazón de Extremadura.
Mientras tanto, en el resto de España 22 provincias se encuentran en alerta naranja por riesgo importante de lluvias o tormentas. Se salvan las comunidades de Galicia, Asturias y Cantabria, mientras que en Castilla y León las provincias afectadas con este nivel de alarma son Soria y Segovia, en su parte este. Estas precipitaciones recuerdan que ya quedan pocos días para que comience el otoño y suponen el cierre a la estación estival.