SURCOS | EL PERSONAJE

"El campo es tan bonito como cruel por la meteorología"

El ganadero Juan Antonio Arenales detalla las complicaciones sanitarias en el vacuno y los daños en la dehesa tras un invierno de climatología extrema

Cristina Carro

El día a día de la agricultura y la ganadería está marcado por la imprevisibilidad del tiempo. Juan Antonio Arenales Cascón, profesional del sector en el municipio de Topas (Salamanca), describe un año especialmente complejo. La campaña comenzó con una sequía severa que obligó a retrasar la siembra a noviembre, momento en el que el escenario cambió radicalmente hacia un exceso de precipitaciones que ha dificultado las labores agrícolas y la salud del ganado.

Impacto en la ganadería y la dehesa

El exceso de humedad y las crecidas de las riberas han provocado daños estructurales en las fincas, incluyendo la rotura de alambradas y la pérdida de encinas centenarias. Arenales reclama a la Junta de Castilla y León "más libertad a la hora de trabajar con las encinas", sugiriendo que los criterios actuales de poda facilitan que el peso de la nieve o el viento partan los ejemplares.

En cuanto al ganado vacuno, el principal enemigo es la hipotermia y las bacterias. La humedad del suelo favorece la proliferación de diarreas y procesos catarrales en los terneros. "Los animales se deshidratan y eso les provoca en muchos casos la muerte", lamenta el ganadero. Para combatirlo, los profesionales deben intensificar los cuidados:

  • Traslado de crías a zonas secas para recuperar temperatura.
  • Aporte constante de paja seca bajo las encinas para crear "camas" que los animales buscan instintivamente para protegerse del barro.

"El campo es duro, siempre ha sido duro. Por eso es tan bonito y tan cruel a la vez", concluye Arenales.