El portavoz del Grupo de Rescate y Salvamento de Castilla y León, Francisco Rivas, repasa los acontecimientos más relevantes llevados a cabo por su grupo durante 2009. Gracias a ellos se han alzado con el Premio Castilla y León de los Valores Humanos. Insiste, junto con sus compañeros Ángel Barcenilla y Óscar Vega, en que este galardón es un reconocimiento "a todos los grupos de rescate". Sostiene que detrás del rescate de Reggie, el pequeño de dos años que permaneció sepultado bajo los escombros 48 horas en Haití, había detrás mucho trabajo de formación y especialización para actuar ante estas situaciones.
Este jueves el Grupo de Rescate y Salvamento de Castilla y León recogerá el Premio Castilla y León de los Valores Humanos 2009, ¿qué ha supuesto para sus integrantes?
En principio, además de ser una sorpresa, nos hizo sentirnos orgullosos de haber representado a la Comunidad Autónoma. Agradecemos el reconocimiento que nos hacen como bomberos y lo haría extensivo no sólo a grupos de rescate, sino a todos los bomberos de Castilla y León y a todos los que estuvieron trabajando en Haití. En especial, supone un reconocimiento a un grupo muy reducido que apostó en 2003 por un proyecto de especialización de los bomberos. Creo que es bueno agradecerle a todo el mundo y al jurado que nos haya tenido en cuenta.
Su trabajo va mucho más allá de esta misión internacional, ¿en qué medida ha contribuido a este reconocimiento?
La verdad es que sí. El jurado ha reconocido el trabajo que hemos hecho durante todo el año 2009 y también desde nuestra creación, en 2006. Lo que ha ocurrido en Haití y en Chile es que la imagen ha salido en los medios de comunicación y nos ha dado visibilidad. Realmente, este es un reconocimiento a una labor de mucho trabajo, de muchos años y de mucho compromiso.
¿Qué hay detrás de toda esta misión?
El nivel de los grupos de España era muy bueno y la imagen final no fue casual. Al final se hacen varios rescates, se trabaja muy bien. Yo creo que España y Castilla y León han dado en Haití y en Chile la imagen que llevábamos demandando desde hace años. Una imagen de organización, de respuesta rápida. Además, este fue el primer operativo grande con perros. La respuesta del Gobierno español fue importante y también la decisión de la Comunidad Autónoma de que formáramos parte de ese colectivo que viajó a esos lugares. Por suerte, ahora se ha roto la tendencia de acudir a estos siniestros al quinto o sexto día, cuando ya realmente las tareas de búsqueda y rescate o están muy avanzadas o casi terminadas.
¿Necesitaban esta oportunidad?
Como he repetido muchas veces, el hecho de que estuviera un fotógrafo presente en el momento del rescate de Reggie fue casual. Si no llega a ser por eso no hubiese salido la foto, pero el rescate se hubiera hecho. Llevamos muchos años trabajando, formándonos y trabajando mucho, y lo único que necesitábamos era poder participar en un operativo como ese. Al final demostramos, no solamente nosotros sino todos los grupos que intervenían, que somos operativos.
Es la primera vez que realizaban una misión fuera de España, ¿qué ha supuesto para el Grupo?
Participar fuera de España en alguna misión en países donde tienen más incidencia este tipo de catástrofes era el verdadero objetivo de este Grupo. Para nosotros significaba formar parte de algo que nos daba el apellido, que necesitábamos, un ámbito territorial donde trabajar y donde poner en práctica todo lo que hemos estado estudiando, para lo que nos hemos formado para poder realizarlo y llevarlo a la práctica en las mejores condiciones.
En los pocos años de historia del grupo han estado en catástrofes como Gaspar Arroyo, en Chile, en Haití… ¿Mucho trabajo para tan poco tiempo?
Desde que iniciamos esta tarea en 2003, y en 2006, cuando entramos a formar parte de la Junta, el Grupo de Rescate no sólo ha participado en Haití, Chile y la explosión de Gaspar Arroyo. También hemos trabajado, por ejemplo, en 70 rescates de montaña durante el año 2009, y en rescates de especialidad fuera del ámbito de bomberos de parque. Esto demuestra que nuestra labor, como pensábamos, era importante, pero una labor de un equipo más a sumar esfuerzos. Por eso, el Premio hay que hacerlo extensivo al resto de grupos, a la Guardia Civil y a los bomberos de los parques. En definitiva, a todos los que se dedican a aportar manos y herramientas para que el rescate sea más especializado.
Al margen de estas operaciones tan llamativas, ¿en qué consiste el día a día del Grupo?
Tenemos una guardia a pie de helicóptero durante los 365 días del año. Este es nuestro trabajo principal, actuar ante cualquier incidencia donde no pueda acceder un coche. Participamos junto con otros grupos como el Greim de la Guardia Civil. Siempre hay un centro de coordinación que pone en marcha a los diferentes grupos y trabajamos conjuntamente para que los rescates sean un éxito. El mayor número de trabajos se hace en montaña, donde, debido a la fisonomía de la Comunidad, a veces tardamos hasta una hora en llegar. No obstante, la mayoría de las actuaciones que realizamos son en lugares a los que llegamos entre 25 y 50 minutos.
Este invierno han tenido que rescatar a varios montañeros, algunos con resultados trágicos como en Palencia, ¿qué mensaje lanzaría a la población para que se pueda evitar este tipo de sucesos?
Llevamos en la Montaña Palentina cinco fallecidos en dos años, dos en el Curavacas y tres en el Espigüete. Dos de ellos eran Juanma, instructor del Grupo de Rescate, y Alberto, amigos personales de muchos del grupo. Eran montañeros expertos, no tenían ningún problema en entender la montaña, en saber que iban preparados. Pero el mensaje que damos a toda la gente que va a la montaña es que consulten el tiempo; mapas para saber dónde van; que conozcan el riesgo que van a correr y cómo se encuentra la montaña. El tiempo es importantísimo. Es importante saber dónde se van a meter.
Parte de los integrantes de estos grupos son voluntarios, ¿sería necesario que esto no fuera así, que se constituyera un cuerpo como tal?
El concepto de voluntario es donde está el problema. Nosotros trabajamos de forma voluntaria desde el 2003 colaborando con la Junta, pero realmente el trabajo es profesional. No sólo tenemos la misma formación que pueda tener cualquier grupo de intervención de estas características, sino que hacemos mucha más formación para dar los pasos que ellos han dado durante los años que han estado trabajando. Además, está nuestra propia formación en los parques de bomberos, que es muy específica. Está dirigida al rescate en pisos, en derrumbes, en catástrofes. Eso son muchos años. Todo el que participe en el grupo de rescate tiene que ser bombero profesional, no cabe otra posibilidad. En definitiva, que seamos voluntarios durante dos guardias al mes en el Grupo de Rescate de la Junta no quiere decir que nuestra formación sea de voluntario, sino que es profesional, incluso más de lo que se pueda pedir a otros grupos.