Dos accidentes ferroviarios registrados en apenas nueve meses han precipitado finalmente la dimisión de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes. A pesar de las constantes peticiones de dimisión por parte de la oposición y de las severas críticas tras los trágicos siniestros de Adamuz y Urda, que suman un total de 115 víctimas, el hasta ahora ministro se resistía a dejar su cargo en el Ejecutivo.
Durante sus intervenciones públicas, el dirigente defendió su postura asegurando que salir del cargo era la opción más sencilla, pero que abandonar la responsabilidad no coincidía con su carácter ni con la petición inicial del presidente del Gobierno. No fue la única ocasión en la que se vio obligado a justificar su continuidad. Meses atrás, tras la tragedia ferroviaria en la localidad cordobesa de Adamuz, acudió al Senado para garantizar la fiabilidad del transporte público en España. En la Cámara Alta sostuvo que el país cuenta con un sistema muy seguro dotado de múltiples mecanismos de control, insistiendo en que las probabilidades de que ocurriese un accidente mortal en la red de tren eran extremadamente bajas y pidiendo confianza a la ciudadanía.
Sin embargo, el nuevo siniestro registrado en Urda ha terminado por acelerar el fin de su etapa ministerial. Además de abandonar la cartera de Transportes, el futuro político del dirgente da un giro rotundo al confirmar que renuncia a encabezar la candidatura electoral del PSOE por la provincia de Valladolid.