Alfonso Fernández Mañueco ha jurado este jueves su cargo como presidente de la Junta de Castilla y León, dando inicio al que será su tercer mandato al frente de la comunidad y el segundo en coalición con Vox. El acto institucional ha contado con un fuerte respaldo político, destacando la presencia del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y la de hasta cinco presidentes autonómicos.
Un programa centrado en las personas
Durante su discurso de toma de posesión, Mañueco ha destacado que asumir el cargo por tercera vez no resta "ni un ápice de emoción e intensidad" a un día de gran felicidad personal. El líder autonómico ha fijado como principal objetivo para los próximos cuatro años "ilusionar a Castilla y León", asegurando que la región no necesita reinventarse, sino "creer en sí misma" como una comunidad pujante, innovadora y con servicios públicos excelentes. Desde una vocación humanista, ha situado a los ciudadanos en el centro de su acción ejecutiva.
Rechazo a la confrontación
En clave política, el presidente ha abogado por la cercanía y la gestión tangible frente al clima de crispación actual. Ha definido su hoja de ruta como una forma de hacer política "que no genera ruido ni confrontación estéril", concluyendo con un llamamiento a la unidad para construir un futuro común en una tierra por la que, bajo su criterio, "merece la pena luchar y arriesgarse".