Continúa el Festival de Teatro Clásico de Olmedo, que enfila ya sus últimos días de representaciones. Pero hoy, el turno ha sido para los más aficionados. Ellos son los protagonistas de un curso que se está realizando esta semana, y en el que aprenden lo básico para subirse a un escenario.
Para un actor su herramienta más potente, es su cara, pero en este taller aprenden a expresarse sin que ésta no se pueda ver. Alumnos de teatro, muchos de ellos aficionados, aprenden a utilizar la máscara neutra. Así, sin poder hablar ni gesticular con la cara, la única manera de comunicar es con el cuerpo.
Pero ante hay que perder la verguenza, que es la careta que más pesa a la hora de interpretar. Ya sea el a través del cuerpo o de la cara, para muchos el teatro es el verdadero espejo del alma.