Un comité de expertos de la Unión Europea tiene en sus manos el futuro de los plaguicidas con nicotinoides. Si los prohíben, dejarán de utilizarse a partir del 1 de julio. Supondría más de 17 millones de euros de pérdidas en Europa. En Castilla y León afectaría a la producción de más de 35 mil hectáreas de maíz y girasol. La industria pide cautela a la hora de tomar una decisión.
La Comisión Europea propuso prohibir estos productos raíz de un informe de la Agencia Europea de la Seguridad Alimentaria que los culpa de la alta mortandad de las abejas. Aunque, en la comunidad científica no existe unanimidad.
Ante esta nueva alarma, el sector apícola está alerta. Sin embargo, su preocupación se centra en enfermedades viejas conocidas, pero para las que aún no hay tratamiento.
“Al sector le gustaría que los laboratorios se implicaran más en obtener otras moléculas más efectivas para los problemas que más les preocupan.”
Y estos también son la sequía y la falta de alimento. Dos factores que también están detrás de la pérdida de colonias de abejas, que se viene produciendo desde 2002.