La edición genética abre la puerta a una nueva revolución en el campo

El principio de acuerdo en la Unión Europea permitirá aplicar técnicas como el CRISPR para lograr cultivos más resistentes a la sequía y reducir el uso de fertilizantes

Cristina Carro

La desestabilización climática actual está obligando al sector agrícola a buscar soluciones urgentes en la ciencia. Tras décadas de mejora basada en cruzamientos tradicionales, la edición genética surge como la clave para adaptar los cultivos a temperaturas extremas y periodos hídricos variables.

El fin del bloqueo legislativo

El camino hacia una regulación "más amigable" ha sido complejo, pero el acuerdo alcanzado en los denominados trílogos europeos al cierre de 2025 marca un hito. La nueva normativa distinguirá entre las modificaciones genéticas clásicas y las ediciones puntuales, que a menudo son indistinguibles de las mutaciones que se producen de forma espontánea en la naturaleza.

Eficiencia y sostenibilidad

Gracias a técnicas como el Crisper Cas, los investigadores pueden identificar genes específicos responsables de la resistencia. Esto no solo multiplica la producción, como ya ocurrió históricamente al pasar de cosechas de 1.000 kg por hectárea a las actuales, sino que lo hace de forma más sostenible. La reducción de químicos y fertilizantes es, junto a la seguridad alimentaria, el principal objetivo de esta tecnología que busca consolidar una nueva revolución verde en este 2026.