La historia de Clara y Beatriz: De controlar el vuelo de los aviones al de las abejas

Dos emprendedoras innovan con la liofilización para crear un formato sólido y cómodo que no mancha

Cristina Carro

Clara Andrés, apicultora en Quintanilla de Onésimo (Valladolid), lidera junto a su socia un proyecto que ha transformado su pasión en una profesión innovadora. Lo que comenzó en 2016 como un hobby con apenas seis colmenas, se ha convertido hoy en una explotación profesional con más de 315 colmenas, tras abandonar ambas sus carreras en el sector aeronáutico durante la pandemia.

Innovación técnica: la miel sólida

Su apuesta se centra en la calidad frente a la cantidad, diversificando su producción con derivados como el vinagre o el vermut de miel. Sin embargo, su última gran innovación son las "lágrimas de miel", un formato sólido obtenido mediante un proceso de liofilización realizado en colaboración con el ITACyL. A diferencia de la deshidratación por calor, el liofilizado utiliza el frío para mantener intactas todas las propiedades del producto.

Lanzamiento al mercado

Actualmente, el proceso es mayoritariamente manual y el producto se encuentra en fase de pruebas finales. Andrés espera la llegada de maquinaria específica para aumentar la capacidad de producción y atender la creciente demanda. Estas lágrimas están diseñadas para disolverse en bebidas calientes, ofreciendo una forma limpia y sencilla de consumir miel sin los inconvenientes del formato líquido tradicional.