Como buen soriano peleó hasta el final sin darse por vencido. Durante casi un cuarto de siglo, Domingo Heras lucho apretando los dientes, con ilusión, pasión y en ocasiones con la abnegación que determinaban los elementos por el medio rural de su provincia.
Pasito a pasito. Hoy, en el día de su marcha, Castilla y León se lo reconoce. Se nos ha ido un
luchador, uno de los nuestros, un soriano de pura cepa, un tipo bueno.