Absoluto caos, es la palabra que define lo que está ocurriendo con el inminente telepeaje portugués. En teoría, desde el 15 de abril, la A-25 lusa que une Fuentes de Oñoro en Salamanca con Aveiro será de pago. Para efectuar el peaje habrá que comprar un dispositivo similar al de los camiones, pero no se vende en ningún sitio.
Y es que en la oficina de Correos está agotado desde hace semanas, y en las gasolineras y tiendas de la zona tampoco saben nada para indignación de los ciudadanos.
Además, sobrevuela la incertidumbre sobre el efecto que el peaje tendrá en el intercambio comercial de la zona, algo que preocupa a los vecinos.
Miles de portugueses compran combustible y alimentos en Salamanca y miles de salmantinos veranean en Aveiro. Todos ellos están afectados por un telepeaje fantasma.