Pequeño y acogedor pueblo de calles empedradas y casas de cantería trabajada. Tuvo un pasado ligado a la carretería y trashumancia.
Su Plaza Mayor ofrece un bello conjunto con el puente que cruza el Duero de fondo.
La iglesia parroquial de San Juan Bautista alberga una capilla mayor gótica, con bóveda de terceletes y a la que se accede por arco de triunfo ligeramente apuntado.
Son dignos de mencionar las márgenes del río Duero donde nos encontramos con enclaves naturales incomparables.