La vivienda se consolida como uno de los ejes prioritarios del nuevo Gobierno, que contará con una vicepresidencia específica para abordar un mercado fuertemente tensionado por la constante subida de precios. Esta tendencia al alza se hace especialmente visible en Castilla y León, que se ha posicionado como la tercera comunidad autónoma donde más se ha encarecido la vivienda en el primer trimestre del año, superada únicamente por Aragón y Murcia.
El colapso del stock y el refugio en la segunda mano
El desequilibrio entre una demanda insaciable y una oferta bajo mínimos es la causa principal de este incremento. El stock inmobiliario en la región se ha reducido un 35%, consecuencia directa de años de absorción del excedente constructivo previo sin que se haya reactivado la edificación de obra nueva al mismo ritmo.
Esta escasez ha redirigido masivamente los flujos de compra hacia el mercado de ocasión. Actualmente, el 80% de las operaciones de compraventa en Castilla y León corresponden a viviendas de segunda mano, frente a un escaso 20% de obra nueva. El principal obstáculo para equilibrar esta balanza reside de forma unánime en la falta de suelo finalista en las principales ciudades de la comunidad.
La periferia de Madrid y la necesidad de soluciones
El problema, perfectamente extrapolable a todo el territorio nacional, se acentúa en provincias como Ávila o Segovia. Su cercanía geográfica a Madrid, sumada a la consolidación definitiva del teletrabajo, ha atraído a un perfil de comprador que huye de los altísimos precios de la capital, lo que termina por tensionar y encarecer el mercado de estas zonas periféricas. Ante este complejo escenario, los profesionales del sector urgen a las administraciones públicas y a las promotoras a colaborar de forma conjunta para liberar suelo finalista y lograr, por fin, descongestionar el mercado inmobiliario.