MES DEL ORGULLO LGTBI

El Orgullo de ser madre, lesbiana y guardia civil

Pamen y Nieves, de 40 y 38 años respectivamente, o 'mami y mamá', como les llama su hija Andrea, llevan 15 años de relación y visibilizando abiertamente su homosexualidad desde que se casaron hace cuatro años

Nieves y Pamen el día de su boda - Imágenes cedidas a CyLTV.es

Sus caminos ya estaban destinados a cruzarse al estudiar en el mismo colegio e instituto y, años más tarde, en la misma universidad, aunque no fue en un cambio de clase donde se conocieron sino en un campo de fútbol. El deseo de amar en libertad y sin miedo fue el responsable de su noviazgo y posteriormente de su matrimonio civil. Juntas estudiaron durante seis meses en la Academia de Guardias y Suboficiales de Baeza en Jaén y juntas decidieron emprender un proyecto de vida que fuese estable y con una meta: la de formar una familia. Ese sueño llegó hace 15 meses con el nacimiento de su primera hija.

Pamen y Nieves, de 40 y 38 años respectivamente, o 'mami y mamá', como les llama su hija Andrea, llevan 15 años de relación y visibilizando abiertamente su homosexualidad desde que se casaron hace cuatro años. "Al principio no fue fácil, manteníamos nuestra relación en secreto. La familia y los amigos conocían nuestro noviazgo, pero no dábamos muchos detalles de nuestra vida personal".

Desde hace 12 años trabajan en Unidades de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de la Guardia Civil, en un primer momento en Madrid y después en Palencia, su tierra natal, donde viven y cuidan de su hija.

Antes de comenzar la entrevista confiesan que están abrumadas por las reacciones que ha suscitado el artículo que han escrito para la revista de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) contando su historia por ser colectivo LGTBI, madres y guardias civiles. "Nos hizo mucha ilusión la idea, aunque nos da rabia que este apoyo de las instituciones solo se visibilice en la Semana del Orgullo".

Aseguran que no desean ser ejemplo de nadie ni quieren ser emblemas de ninguna bandera. Tan solo pretenden dar visibilidad a una realidad que existe y ayudar a compañeros que estén pasando por una situación similar.

¿Cómo comenzó vuestra relación?

Aunque estudiamos juntas en el mismo colegio e instituto y nuestros pueblos están a menos de nueve kilómetros, no fue hasta la adolescencia cuando nos enamoramos. Comenzamos una relación en secreto hace ya 15 años, nos graduamos en la Universidad de Valladolid y, cuando terminamos, decidimos opositar y estudiar juntas en la Academia de la Guardia Civil de Baeza. Para ambas esta profesión es vocacional y fue una enorme alegría saber que superamos los contenidos a la vez. Desde entonces, siempre hemos elegido el mismo destino y nunca nos hemos separado.

La Guardia Civil se creó por Real Decreto en 1844 velando por "proteger eficazmente las personas y las propiedades", ¿Creéis que a día de hoy esto se cumple en el caso de los agentes que han declarado abiertamente su homosexualidad dentro del Cuerpo?

Sí, se cumple. Se protege a todas las personas y propiedades. Independientemente de lo que un agente pueda pensar u opinar de una persona homosexual, siempre hay que ceñirse a la ley y así se hace. Además, desde hace tiempo existen jornadas y seminarios de formación especializada dirigida a la formación de los agentes para la prevención, investigación y atención a víctimas en el ámbito de los delitos y el discurso de odio.

¿La homosexualidad sigue siendo un tema tabú en la Guardia Civil?

Tabú no es, pero sí queda bastante por visibilizar y naturalizar. Hay que derribar muchos prejuicios ya establecidos. Poco a poco se va consiguiendo. El Cuerpo y la sociedad han evolucionado a pasos agigantados y de manera muy positiva.

Cuando le contáis a la gente que sois guardias civiles, estáis casadas y sois madres, ¿Cómo reaccionan?

En algunos casos la gente se extraña, en otros es indiferencia. Algunas veces nos dicen: "es que, encima de estar casadas, sois lesbianas y, para más inri, guardias civiles". En parte esta reacción puede ser consecuencia de la comunidad autónoma en la que vivimos, mucho más tradicional que en otros territorios, como puede ser la costa o las grandes ciudades. En Castilla y León nuestra situación puede ser algo "excepcional", pero en otros lugares es algo más común.

¿Conocéis algún caso similar al vuestro en Castilla y León?

No conocemos ningún caso en nuestra misma situación y si lo hay y no lo quieren hacer visible, lo respetamos profundamente.

¿Os sentís con los mismos derechos que una pareja de guardias civiles heterosexuales?

Sí, aunque a veces tenemos la sensación de que en una pareja de guardia civiles heterosexuales la sociedad y el organismo da por hecho que tiene unos derechos, y en el colectivo homosexual parece que nos los tenemos que ganar, que nos están regalando dichos derechos. No pedimos, pero necesitamos que no nos quiten lo que ya hemos conseguido. Por ejemplo, todos los años en el Día del colectivo LGTBI se colocaba una bandera del orgullo en Madrid y este año no ha sido así. Puede parecer una bobada, pero es un detalle de la división y la poca seriedad que hay en torno a este tema.

Las dos os habéis criado en un pueblo y la mentalidad suele ser más tradicional, ¿Alguna vez os habéis sentido atacadas o habéis vivido un episodio homófobo?

Directamente no, pero sí que hemos tenido que lidiar con situaciones desagradables y en muchas ocasiones nos hemos sentido observadas. Eso sí, nunca nos han agredido ni física ni verbalmente.

El Cuerpo y la sociedad han evolucionado a pasos agigantados y de manera muy positiva

Ahora que habéis sido madres, ¿Cómo conciliáis? ¿Habéis sentido algún trato discriminatorio a la hora de solicitar la conciliación familiar o el permiso por maternidad?

No, no hemos sentido discriminación, pero a día de hoy seguimos luchando por conseguir unas medidas conciliadoras. Nosotras, aparte de ser madres, somos dos mujeres, y, generalmente, las que siempre pedimos la conciliación. Hay una anécdota muy curiosa el día que solicitamos el permiso por maternidad. Nos preguntaron que quién de las dos se acogía al permiso de paternidad. Puede ser complicado de entender, pero ninguna ejerce de padre. Nuestra hija no tiene una figura paterna. Otro ejemplo lo encontramos en algunos colegios que, por ejemplo, no saben qué dibujo y a quién deben hacer los niños con padres homosexuales en el Día del Padre o de la Madre. Desde nuestro punto de vista lo recomendable sería elaborar una programación didáctica al principio del curso para saber qué hacer en estos casos. El colectivo homosexual no es el único. Hay madres que deciden ser solteras y esa niña o niño tampoco tiene figura paterna.

¿Al final, qué regalo os hizo en el Día del Padre?

Nos regaló a las dos un dibujo muy bonito con un ‘Feliz día, Andrea’ (sonríen).

Una de las dos ha reducido su jornada laboral para poder conciliar, ¿Cómo ha cambiado el trabajo de ahora con el que desempeñabas antes?

Ha cambiado bastante. Para poder conciliar hemos tenido que optar a puestos más livianos. Antes trabajábamos en puestos operativos y de investigación donde los turnos de noche no eran un problema. Ahora, con la llegada de Andrea, sí. "Ya no es lo que tú quieres sino lo que necesitas".

Para nosotras lo duro fue escondernos. Una vez fuimos visibles, también fuimos libres

Cuando pensáis en el futuro de vuestra hija, ¿Qué es lo que más miedo os da?

Nos da miedo el entorno social en el que se mueva. Ojalá todos educásemos a nuestros hijos en diversidad, pero es algo que no se puede controlar. Como a cualquier madre nos dolería mucho que a mi hija la discriminasen por tener dos mamás, aunque creo que eso no va a pasar.

Este mes se celebra el Orgullo LGTBI, ¿Para vosotras qué significa?

Es necesario recordarlo porque queda mucho por hacer, pero no es un día que celebremos de manera especial. Siempre nos hemos movido en un ambiente heterosexual y solo una vez hemos acudido a festejar el Orgullo a Madrid. Eso sí, cada 28 de junio siempre hacemos una reivindicación en nuestras redes sociales porque ese día hay que recordarle.

Cómo creéis que hay que educar a los niños para que sean tolerantes

(Suspiran). ¡Qué pregunta más difícil!. Para educar en tolerancia primero hay que vivir en diversidad. Al final es la riqueza de la diversidad. No puede ser siempre "sota, caballo y rey". Hay que abrir la mente a los niños dándoles todas las posibilidades y que luego ellos escojan. Hay que educar a los niños en la empatía, mediante el amor a los demás. Con un comentario poco apropiado e inadecuado se puede hacer mucho daño.

¿Qué les dirías a las personas homosexuales que no son visibles, pero quieren serlo y tienen miedo a ello?

Les aconsejo que hablen con normalidad. Que hablen de sus parejas o de sus hijos o de sus relaciones con la mayor naturalidad posible. Cuando llamas a las cosas por su nombre, el receptor ya no tiene herramientas para juzgarte (si eso es lo que buscaba). Para nosotras lo duro fue escondernos. Una vez fuimos visibles, también fuimos libres.

Al terminar la entrevista, Nieves recibe un WhatsApp de su tío de 80 años. El mensaje decía lo siguiente: "Hemos leído vuestro comunicado y reflexiones y nos parece muy bien. Nunca es tarde para ser quien eres y vivir lo que crees. Lo importante es estar convencido de lo que hacemos y vivimos. Sin olvidar que "nunca llueve a gusto de todos". La lucha no cesa para ser feliz y hacer felices a los demás. No sufras más de lo debido... Besos"